Cirrosis de hígado

El radiólogo y la consulta con el paciente.

La cirrosis del hígado está causada por la cicatrización progresiva debida a la inflamación del hígado. La inflamación puede estar causada por afecciones tales como la hepatitis crónica, el abuso de alcohol o el hígado graso.

La cirrosis se puede diagnosticar con pruebas radiológicas tales como la tomografía computarizada (TC), el ultrasonido o la resonancia magnética nuclear (RMN), o mediante una biospia por punción del hígado. También se puede diagnosticar la cirrosis utilizando una nueva técnica por imágenes denominada elastografía, que se puede realizar con ultrasonido o con RMN. Actualmente no existe cura para la cirrosis. Su médico podría tratar sus síntomas causados por la cirrosis recomendándole cambios en el estilo de vida, medicamentos, o un desvío portosistémico intrahepático transyugular. El trasplante de hígado es también una opción para algunos pacientes.

¿En qué consiste la cirrosis de hígado?

La cirrosis de hígado es una enfermedad debida a la cicatrización progresiva del hígado causada por varias condiciones tales como la hepatitis crónica, la enfermedad biliar, el hígado graso y el abuso del alcohol. La cicatrización disminuye la capacidad del hígado para funcionar normalmente.

La cirrosis causa cambios que incluyen la obstrucción del flujo de sangre hacia el hígado, llamada hipertensión portal. Esto puede resultar en un bazo agrandado, ascitis y sangrado gastrointestinal (GI) grave de los vasos sanguíneos dilatados (denominados várices) que se pueden romper. El daño causado al hígado por la cirrosis es irreversible, y las etapas avanzadas puede ser fatales.

Por lo general, los síntomas de la cirrosis no son detectables hasta que el daño en el hígado se encuentra en una fase avanzada. Los síntomas pueden incluir:

  • Náuseas
  • Pérdida del apetito
  • Aumento de peso/formación de ascitis
  • Ictericia
  • Picazón en la piel
  • Fatiga
  • Aparición fácil de moretones
  • Hinchazón abdominal

¿Forma en que se diagnostica y evalúa la cirrosis de hígado?

Si su médico sospecha que usted tiene cirrosis, se pueden realizar uno o más de los siguientes exámenes por imágenes:

  • Tomografía computada del abdomen (TC): este procedimiento combina un equipo especial de rayos X con computadoras sofisticadas para producir múltiples imágenes o fotografías digitales del hígado. Puede ayudar a determinar la gravedad de la cirrosis como así también la de otras enfermedades del hígado. Consulte "Dosis de radiación en los exámenes por rayos X y por TC/TAC" para más información.
  • Ultrasonido abdominal: el ultrasonido es un tipo de examen por imágenes que utiliza ondas sonoras para crear imágenes del interior del abdomen y/o la pelvis, incluyendo imágenes del hígado. El ultrasonido Doppler permite evaluar el flujo sanguíneo hacia, y desde el hígado.
  • Elastografía: este examen evalúa la dureza de su hígado y puede ayudar a diagnosticar cuán grave es la cicatrización en su hígado (conocida como fibrosis). Si se la deja sin tratar, la fibrosis de hígado puede eventualmente llevar a la cirrosis de hígado que es irreversible. La elastografía puede detectar dureza del hígado causada por la fibrosis hepática antes que otros estudios por imágenes. El examen se puede realizar con ultrasonido o RMN.
  • Resonancia magnética nuclear del cuerpo (RMN): este examen por imágenes utiliza un potente campo magnético, pulsos de radiofrecuencia y una computadora para producir imágenes detalladas del hígado, permitiendo la evaluación del daño causado por varias enfermedades del hígado. Consulte la página de Seguridad de la RM para obtener más información.
  • Colangiopancreatografía por resonancia magnética (CPRM): la CPRM es un tipo especial de examen por RMN diseñada para evaluar una parte del hígado y de la vesícula biliar, conocida como el sistema biliar que es parte de su hígado.

Otras pruebas incluyen:

  • Biopsia: parte del tejido del hígado puede ser muestreado y examinado en el laboratorio para analizar la extensión del daño. La biopsia es minimamente invasiva y la lleva a cabo generalmente un radiólogo utilizando la guia por ultrasonido.
  • Exámenes de la función hepática: este examen consiste en analizar la sangre para detectar unas enzimas particulares que indican la presencia de daño en el hígado.

¿Cómo se trata la cirrosis del hígado?

Si bien no existe una cura para la cirrosis, su médico puede recomendar varios tratamientos para ayudar a reducir la velocidad de la cicatrización y aliviar los síntomas. En primer lugar, su médico puede intentar tratar la enfermedad subyacente, que es la causa de la cirrosis, a través de medicamentos, la pérdida de peso o programas de tratamiento para el alcoholismo. Para tratar los síntomas de la cirrosis misma, su médico le puede recomendar:

  • Cambios en el estilo de vida que incluyen cambios en la dieta tales como una dieta baja en sodio o a base de vegetales, y el abandono del consumo de alcohol.
  • Se pueden prescribir medicamentos como los antibióticos para evitar infecciones, como así también vacunas contra la hepatitis viral, la neumonía y la gripe, que lo ayudarán a evitar posibles enfermedades que podrían causar infecciones. Su médico también le puede prescribir medicamentos para ayudar a reducir las toxinas en la sangre.
  • Desvío portosistémico intrahepático transyugular (TIPS): es un procedimiento para tratar la hipertensión portal debida a la cirrosis. Un radiólogo de intervención utiliza una técnica de toma de imágenes llamada fluoroscopia para colocar un pequeño tubo (stent) para así proporcionar un canal abierto para que la sangre fluya libremente de ida y de vuelta a través del hígado.
  • Cirugía: en casos muy graves, es posible que se requiera de un transplante de hígado. En un trasplante de hígado se sustituye el hígado dañado con uno sano, proveniente de un donante.

Esta página fue repasada en 2024-03-11

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