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Trastornos del movimiento

Los trastornos del movimiento son un grupo de condiciones del sistema nervioso que causan contracciones, espasmos, sacudidas, o que dificultan el movimiento. Pueden estar causados por enfermedades, condiciones genéticas, medicamentos, u otros factores.

Su doctor le hará un examen físico con una evaluación neurológica y verificará su control muscular y sus reflejos para ayudar a diagnosticar su condición. Se pueden utilizar la RMN, la exploración de la cabeza por TAC, la PET, la angiotomografía computarizada, la angiografía por RMN, y otros exámenes para descartar otras condiciones y confirmar su diagnóstico. El tratamiento dependerá de la condición que esté causando sus movimientos anormales (o la falta movimiento). Los tratamientos pueden incluir la vigilancia activa, la estimulación profunda del cerebro (DBS, por sus siglas en inglés), o medicamentos.

¿Qué son los trastornos del movimiento?

Los trastornos del movimiento son un grupo de condiciones del sistema nervioso que causan movimientos anormales tales como espasmos, tirones o sacudidas, o, en algunos casos, falta de movimiento. Estos trastornos pueden afectar las actividades de la vida diaria como caminar, junto con tareas más complejas como escribir o tocar el piano.

Los desórdenes del movimiento se caracterizan generalmente como uno de los siguientes tres tipos: hipercinético, o caracterizado por una cantidad excesiva de movimiento; hipocinético, en el cual hay un movimiento intencional anormalmente reducido; y la discinesia, o movimientos involuntarios anormales.

Los trastornos del movimiento pueden estar causados por una condición genética, una lesión traumática, enfermedades del sistema nervioso, infecciones, efectos secundarios de medicamentos, y otros factores. El riesgo de desarrollar un trastorno del movimiento aumenta con la edad. Una historia de previos derrames cerebrales y la presencia de factores de riesgo cardiovascular tales como presión arterial alta y diabetes pueden aumentar el riesgo de desarrollar un trastorno del movimiento relacionado con el flujo de sangre (circulación).

Los síntomas de los trastornos del movimiento pueden incluir:

  • temblor, o un movimiento muscular rítmico, involuntario que causa sacudidas en una o más partes del cuerpo, generalmente en las manos, pero también en los brazos, las piernas, el torso, la cabeza, la cara y la voz
  • contracciones musculares, a menudo en respuesta a ruidos fuertes, ciertos tipos de luces, o ataques de dolor
  • espasmos/contracciones que pueden ser intermitentes o sin cambios a lo largo del tiempo, tales como un puño apretado o un pie torcido
  • problemas para caminar, que se pueden apreciar cuando los pacientes con debilidades funcionales en una pierna "arrastran" esa pierna.

Un trastorno del movimiento muy común es la enfermedad de Parkinson, una condición progresiva caracterizada por temblores, rigidez, movimientos lentos, y dificultad para caminar. Otros tipos de trastornos del movimiento incluyen:

  • el temblor esencial, una condición que causa sacudidas en diferentes partes del cuerpo, incluyendo las manos, la cabeza y la voz
  • el síndrome de Tourette, caracterizado por movimientos y sonidos involuntarios conocidos como tics
  • la distonia, un trastorno caracterizado por torsiones anormales o contracciones musculares sostenidas
  • el síndrome de las piernas inquietas, una condición que lleva a sensaciones incómodas en las piernas o en otras partes del cuerpo, haciendo que una persona quiera mover esas áreas para aliviar esas sensaciones
  • la espasticidad, o contracciones musculares continuas que pueden interferir con el movimiento

¿Cómo se diagnostican y evalúan los trastornos del movimiento?

Para diagnosticar un trastorno del movimiento, su médico comenzará con una historia médica y un examen físico con una evaluación neurológica, incluyendo la evaluación de las habilidades motoras y los reflejos. Le podrían pedir que camine una distancia corta para identificar cualquier problema que pudiera tener al caminar.

Se podrían ordenar pruebas de diagnóstico adicionales, incluyendo:

  • un análisis de sangre
  • una punción lumbar para analizar el líquido cefalorraquídeo
  • una electromiografía, una prueba para medir los impulsos eléctricos a lo largo de los nervios, la raíz de los nervios y el tejido muscular
  • un electroencefalograma (EEG, por sus siglas en inglés), una prueba para evaluar la actividad eléctrica del cerebro
  • un electrocardiograma (ECG o EKG) para evaluar la actividad eléctrica del corazón y determinar si los problemas del corazón están causando el trastorno
  • una biopsia muscular para distinguir entre los trastornos de los nervios y de los músculos

Generalmente se utilizan exámenes por imágenes para ayudar a diagnosticar los trastornos del movimiento. A pesar de que las imágenes por sí mismas no son suficientes para brindar un diagnóstico definitivo, generalmente son útiles para clarificar las observaciones clínicas. Se podrían ordenar los siguientes exámenes por imágenes:

Debido a que los síntomas de los trastornos del movimiento pueden ser similares a los de los ataques cerebrales y de las enfermedades vasculares, los exámenes por imágenes pueden ser utilizados para evaluar los vasos que suministran sangre al cerebro. Algunos ejemplos incluyen:

  • Angiografía por RM (MRA): La MRA se puede utilizar para tomar imágenes de los vasos cerebrales e identificar anormalidades que podrían ayudar a explicar problemas con el movimiento. La perfusión por RM brinda información adicional porque muestra el flujo de sangre en el cerebro.
  • Exploración de la cabeza por TAC: Los médicos utilizan la TAC de la cabeza para distinguir los trastornos del movimiento de los coágulos sanguíneos o el sangrado en el cerebro.
  • Angiotomografía computarizada (ATC): En la ATC, se inyecta un material de contraste intravenoso y se obtienen imágenes de los vasos sanguíneos cerebrales para mejorar la detección de lesiones vasculares que pueden contribuir a los trastornos del movimiento.
  • Ultrasonido de la carótida: Los médicos utilizan una técnica de ultrasonido especial llamada ultrasonido Doppler para evaluar el angostamiento y los bloqueos en las dos arterias carótidas del cuerpo que podría llevar a un ataque cerebral y causar un trastorno del movimiento.
  • Angiografía cerebral: La angiografía cerebral es un procedimiento mínimamente invasivo que produce imágenes de los vasos sanguíneos más importantes del cerebro, ayudando a los médicos a detectar o confirmar anormalidades tales como un coágulo sanguíneo o el acortamiento de las arterias.

¿Cómo se tratan los trastornos del movimiento?

Se podría prescribir la vigilancia activa para algunos casos de trastornos del movimiento, mientras que otros requerirán de tratamientos más agresivos. A veces se utilizan inyecciones y medicamentos que incluyen:

  • bloqueadores beta, un medicamento para la presión arterial que puede reducir las sacudidas y otros síntomas físicos de los trastornos del movimiento
  • medicamentos antiepilépticos para reducir temblores, especialmente en las manos
  • agentes anticolinérgicos que tratan la distonia mediante la reducción de los efectos de una substancia química del cerebro llamada acetilcolina, resultando en la disminución de los temblores o la rigidez muscular
  • medicamentos contra la ansiedad que actúan en el sistema nervioso central y relajan los músculos para brindar alivio a corto plazo de los espasmos
  • toxina botulínica, comúnmente conocida como Botox®, que actúa bloqueando ciertas sustancias químicas en el cerebro llamadas neurotransmisores, que son responsables de los espasmos musculares

Un procedimiento quirúrgico de dos partes denominado estimulación cerebral profunda (DBS, por sus siglas en inglés) que puede reducir significativamente los movimientos involuntarios en personas con trastornos del movimiento. La primera parte del procedimiento involucra la implantación de un pequeño electrodo en el cerebro bajo anestesia general. Durante la segunda cirugía, se conecta el cable del electrodo a un generador de pulsos, una pequeña batería que puede cambiar los impulsos eléctricos cuando se presiona un botón. Cuando el electrodo está en su lugar, los pacientes pueden ajustar la intensidad del impulso eléctrico por sí mismos. Los pacientes trabajarán con un neurólogo para determinar la combinación de condiciones que mejor controla sus síntomas.

El ultrasonido focalizado guiado por RMN (MRgFUS, por sus siglas en inglés), un procedimiento en el que haces de energía sonora focalizados son utilizados para calentar y destruir un pequeño volumen de tejido cerebral sin dañar el tejido adyacente, está siendo estudiado como un tratamiento para algunos trastornos del movimiento.

Esta página fue repasada en 2018-03-23

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